Le Corbusier protagonista del renacimiento arquitectónico internacional del siglo XX.

Hablar sobre de la vida de este importante arquitecto, es hablar de un innumerable de obras representativas que han sido muy importantes en todo el mundo, cada una de ellas habla de la forma en que veía el mundo.

Nació el 6 de octubre del año 1887, en la localidad de La Chaux-de-Fonds, Suiza, con el nombre de Charles Edouard Jeanneret-Gris.  A la edad de diecisiete años, con muy poco conocimiento, construyó su primera casa, al paso del tiempo  fue aprendiendo junto con los mejores arquitectos de su época: Joseff Hoffmann, Auguste Perret y Peter Behrens.

Posteriormente a la edad de 29 años se mudó a Paris, en ese lugar fue donde adopto el seudónimo “Le Corbusier” el cual hace referencia a un cuervo.

Durante su paso por la Escuela de Arte de La Chaux-de-Fonds, uno de sus profesores, Charles L’Eplattenier, le orientó hacia la pintura y después hacia la arquitectura.

En el año de 1905 diseñó su primer edificio, fue una casa unifamiliar para un miembro de la Escuela de Arte, la Villa Fallet. Durante  10 largos años se dedicó a realizar gran cantidad de edificaciones y conforme avanzaba en construcciones emblemáticas se hacia conocer en todos lados.

Definió a la arquitectura como “el juego correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz”, fundamentada en la utilización de los nuevos materiales: hormigón armado, vidrio plano en grandes dimensiones y otros productos.

En 1919 fundó con Amadée Ozenfant el purismo, una derivación del cubismo. También había creado una revista, L’Esprit Nouveau, desde la que lanzaba sus proclamas contra la Escuela de Bellas Artes y fustigaba los dictados de una tradición anquilosada y obsoleta.

Sus escritos más importantes se recogen en varios libros, entre los que destacan Vers une architecture (Hacia una arquitectura, 1927), La maison des hommes (La casa de los hombres, 1942) y Quand les cathédrales étaient blanches (Cuando las catedrales eran blancas, 1947).

Este ideal de ciudad ha sido construido por otros arquitectos en las periferias de las grandes ciudades, aunque a menudo estas realizaciones no están a la altura del gran arquitecto y su gran fantástica utopía de Le Corbusier.

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